Factores de Riesgo: No todas las personas tienen el mismo riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular. Lamentablemente algunos de los denominados factores de riesgo, es decir, situaciones que aumentan la posibilidad que una persona sufra un derrame o un infarto cerebral, no pueden modificarse. Estos incluyen: edad avanzada, sexo masculino, raza negra, historia familiar de enfermedad cerebrovascular o antecedentes de haber sufrido previamente un problema similar. Por el contrario, existen una serie de factores que pueden ser modificados, reduciendo considerablemente el riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular. Estos factores, que se refieren principalmente al estilo de vida del individuo, incluyen: tabaquismo, obesidad, dieta elevada en grasas, sedentarismo, hipertensión arterial, uso de anticonceptivos orales, abuso de drogas o alcohol, diabetes y enfermedad cardiaca.
Señales de alarma: Los efectos devastadores de la enfermedad cerebrovascular pueden ser disminuidos o revertidos si se inicia un tratamiento oportuno. Es fundamental conocer las manifestaciones de esta enfermedad, las que suelen presentarse en forma súbita e incluyen:
* Adormecimiento o debilidad en un brazo o pierna o en todo un lado del cuerpo.
* Dolor de cabeza intenso, asociado con vómitos.
* Visión borrosa o disminución de la visión en uno o ambos ojos.
* Dificultad para hablar o para comprender el lenguaje.
* Mareos o inestabilidad al ponerse de pie o al caminar.
Subtipos de enfermedad cerebrovascular: La enfermedad cerebrovascular se produce cuando el tejido cerebral deja de recibir un aporte continuo de oxígeno debido a un problema en la vasculatura intracraneal, es decir, en las arterias que normalmente llevan el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Existen tres grandes tipos de enfermedad cerebrovascular:
* TROMBOSIS CEREBRAL: Se produce cuando una arteria se ocluye debido a la
formación de un trombo en su interior. Estos trombos usualmente se forman a partir de
placas de aterosclerosis que no son más que depósitos de grasa en la pared arterial.
* EMBOLISMO CEREBRAL: Se produce cuando una arteria se ocluye debido a un
coágulo de sangre que ha viajado por la circulación desde un lugar distante, por ejemplo, el corazón.
* HEMORRAGIA CEREBRAL: Se produce cuando una arteria se rompe, dejando
escapar sangre hacia el tejido cerebral.
Viviendo luego de una enfermedad cerebrovascular: Si una persona ha sufrido un derrame o un infarto cerebral, deberá tomar responsabilidad de su propio bienestar. Esto incluye tomar las medicinas en forma ordenada, acudir periódicamente al médico para exámenes de control, iniciar y mantener un programa de ejercicios físicos bajo supervisión especializada, dejar de fumar y de consumir alcohol, y seguir una dieta con bajo contenido de grasas y poca sal. De igual manera, el regreso a las actividades previas del individuo, incluyendo trabajar y conducir vehículos, deberá realizarse en forma gradual y siempre bajo supervisión médica. La rehabilitación física de un paciente que ha sufrido un evento cerebrovascular es fundamental para aumentar su independencia y para su pronta reintegración a la sociedad. Estudios recientes han demostrado que una vez que una región del cerebro ha sido dañada por un evento vascular, las zonas vecinas sanas pueden —luego de un entrenamiento apropiado— suplir la función de la región cerebral afectada.
Dichos estudios proveen una base racional para la rehabilitación y abren un camino de esperanza para la mayoría de los sobrevivientes de un derrame o de un infarto cerebral. Con respecto a la rehabilitación, hay que recordar que si bien es importante fijarse objetivos a largo plazo, es fundamental disfrutar y valorar los avances logrados día a día. Los pacientes deben adaptarse a esta nueva vida y nunca rendirse ya que uno de los aspectos principales de la rehabilitación es el interés que pongan los enfermos en su terapia. La depresión que sufren los pacientes luego de un evento cerebrovascular es el factor que con mayor frecuencia conspira contra su propia recuperación. La terapia ocupacional, asociada con medicación antidepresiva, es la forma más efectiva de superar dichos estados de ánimo perjudiciales.